Pero todos quieren un porqué. Un motivo. Algo que puedan envolver, ponerle un lacito y enterrarlo en el jardín de atrás. Enterrarlo tan hondo que parezca que nunca ha pasado. Me pregunto cuánto tiempo de sus vidas se pasará la gente rezando y pidiendo que algo que ha ocurrido no hubiera pasado. A lo mejor Dios existe porque a la gente le asustan todas las cosas malas que son capaces de hacer. La verdad, yo creo que el diablo tiene más sentido que Dios. Al menos entiendo porqué la gente quiere que exista. Va bien tener a alguien al que echarle la culpa de las cosas malas que ocurren. Hay dos formas de ver el mundo. Una es que la vida está llena de oportunidades, que está bien. Olvidando las cosas malas, como si no las vieras. La otra, es ver la realidad. Yo creo que hay dos maneras de ver el mundo. Puedes ver la tristeza que hay detrás de todas las cosas. O elegir bloquearlo todo. Si no dejas que el mundo te afecte, no te partirá el corazón. A todos los padres les pasa igual. Quieren que sus hijos sean felices, como si no supieran que siempre pasa lo mismo.Estoy segura de que he llorado todas las lágrimas que había dentro de mí. Pero aprendí que con las lágrimas no puedes hacer que alguien que no te quiere vuelva a quererte o que algo que pasó no haya pasado. Siempre está ahí. Aunque todo vaya bien y los niños jueguen y las parejas se besen, y eso… siempre está ahí. Pero la mayoría de la gente no es capaz de verlo. Es eso que siempre se está escabullendo. Cómo todos nos estamos muriendo por dentro. Lo tristes que estamos todos realmente. A veces las cosas no salen bien y no es culpa de nadie. Puede que ahora tenga sentido. Puede que en alguna parte entre todo esto haya una razón. Puede que en alguna parte entre todo esto haya un porqué. Puede que en alguna parte esté aquello que te permita que lo envuelvas todo, le pongas un lacito y lo entierres en el jardín de atrás. Que lo entierres tan hondo que parezca que nunca ha pasado. Pero nada. Ni un porqué, ni enfadarse, ni decir que lo sientes, ni oraciones, ni lágrimas. Nada puede hacer que algo que ha pasado no haya pasado.
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domingo, 12 de diciembre de 2010
Tengo que no creer en lo inexplicable, pero ultimamente es inevitable estar rodeada de cosas que no encajan. Las cosas que no encajan provocan desasosiego, confusión, angustia, hechos insolitos, a lo que cuesta dar un sentido o detalles pequeños, mínimos, extraños, que generan sospecha y en ocasiones miedo. Son cosas que no sabemos como ni porque suceden, o si tiene alguna explicacion que sucedan, cosas que nos fascinan pero que nos asustan. Enigmas, geoglíficos, un objeto que no cuadra dentro del conjunto o una historia que no somos capaces de reconstruir.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Si juegas te arriesgas a perder y a la vez puedes llegar a tener la suerte de salir ganando. Puedes saltarte las reglas, cambiarlas e incluso suprimirlas, pero eso no quiere decir que la jugada te pueda salir bien o mal. La casilla en la que estás no muestra quién va ganando o perdiendo, sino la forma de tirar el dado y el número que salga elige al ganador. Sirven los rencores, reproches, odios e insultos. El objetivo no es llegar a la casilla final sino conseguir durar con la ficha en el juego el máximo tiempo posible. Haz trampas, finge, finge que no te importa estar perdiendo, que para tí esto sólo es un juego. Si termina, terminó. Mañana es posible que hayas empezado otra partida, completamente diferente, más divertida, interesante y arriesgada. Y en eso consiste esto, hoy aquí, mañana allí. Sin pensarlo. Sin planearlo. Sin esperarlo.
Y la pregunta es: ¿Juegas?
Y la pregunta es: ¿Juegas?
martes, 9 de noviembre de 2010
Sin más.
Sinceramente odio como me miras y como me miran, y son las 22:00 pm y yo sigo aquí, como esperando a que algo increíble aparezca. A estas horas me conformaría con un buen pastel de chocolate con nata por encima, sí, ese que tanto te gusta a ti. Y si no es mucho pedir, la tarta podría hablar, y también escucharme, y después de haber intercambiado sensaciones, opiniones y innumerables historias, cuando yo coja la cuchara con decisión, me llore y me suplique que no la engulla, y así por lo menos, al comérmela, me sentiré un poco egoísta, más como las otras personas. Aunque seguramente después me sentiré mal, menos como las otras personas. Pero la tarta ha aparecido, y me suenan las tripas, y encima habla y escucha, y es divertida, y son las 5:00 am, y yo sigo aquí, como esperando a que algo más pase... algo así como que aparezca un gran vaso de coca-cola, y que también hable, y discuta con el pastel de chocolate y nata por encima y conmigo, y pasar una gran velada juntos, eso sí, siempre pensando que tal vez sea más como las otras personas si decido beberme ese grandísimo vaso de coca-cola, y después, ya con la garganta fresca y la cafeína en las venas, decidir darle un buen bocado a ese pequeño pastel de chocolate, pero en mi cabeza vuelve a pasar la idea de que tal vez sea mejor ser menos como las otras personas y evitarme el mal trago del arrepentimiento y la pena. Pero son las 6:30 am y yo sigo aquí, muriéndome de sed y de hambre, como esperando a que algo más pase... y podrían pasar mil cosas más, que mi cuarto se convierta en un estadio y que justo delante de mis ojos se encuentre Luke Pritchard tocándome en acústico "One Last Time", rodearme de agua, y de repente encontrarme en el océano buceando con delfines y demás bichos acuáticos a mi alrededor, aparecer colgando de una estrella, llegar a la luna y llevarmela por un tiempo, dejar la ciudad negra, sin luz, para que así la gente pueda salir a la calle sin miedo ni complejos, sintiéndose exactamente igual que el abuelito del cuarto o que el joven buenorro del primero, y ahora son las 7:00 am, y llevo cuatro horas y media matando el tiempo y soñando sólo para evitar pedir lo que de verdad quiero que pase esta noche, eso que no me hace sentir ni menos ni más como las otras personas, sino única.
jueves, 4 de noviembre de 2010
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| Thinking. |
Tal vez escuchando nuestras canciones,sí,son nuestras, yo les he asignado valor y tu se lo das cuando me las presentas,pueda explotar y renacer,precisamente algo así es lo que busco,dejar de sentir cualquier sentimiento pasajero por unos instantes para seguir creyendo en todo lo que ahora me está eclipsando.
Personas que buscan salidas a lo que sienten y otras que sienten que no hay salidas, que todo está acabado, que por mas empeño que le pongas,nada nunca es suficiente,que sólo tú tienes la llave de ese baúl.
"A lo largo de la vida, la mayoría de nosotros construye en su intimidad mental una historia cultural de los años en los que le ha tocado vivir. A menudo concebimos esa historia como un recuerdo colectivo que otros compartirán con nosotros. Incluso nos referimos a ella como 'nuestro tiempo'. Pero lo cierto es que se trata sólo de un tiempo personal, el tiempo social, cultural e histórico de nuestra intimidad, nuestra imagen personal de lo que ha ocurrido en el mundo. (...) Trabajamos sin cesar para lograr cierta comprensión de nuestra vida y de nuestro tiempo. De modo que revisamos permanentemente nuestra historia personal del pasado hasta incluir en ella a todos aquellos en relación con los cuales hemos reaccionado en la vida: nuestros amigos, nuestros parientes, nuestros enemigos, nuestras estrellas de cine, nuestros atletas, nuestros héroes y las figuras públicas, por no hablar de todos los grandes acontecimientos, los hitóricos y también de los minúsculos, por los que hemos pasado, además de todos los libros que han permanecido con nosotros, los que han contribuido a cambiar nuestra vida."
martes, 2 de noviembre de 2010
Cuentista.
Vamos viviendo(nos) por turnos.
Sin ticket. Haciendo trampas. Colándonos. Saltándonos las reglas y los turnos.
Quitándonos unos a otros un poco de todo.
Consiguiendo las metas («metas») a base de apoyarnos en los demás. O pisándolos. Pisando(nos)
Arrastramos al resto (a algunos) a nuestras vidas y dejamos que nos arrastren. Contaminando(nos) un poco mas.
Eso si que es dañino.
Y para que empezar a hablar del dolor, si todos lo conocemos. Buen amigo nuestro. Pero es lo más fácil-difícil. Osea, que si empiezas no paras, pero cuesta empezar.
Mejor me callo. Mejor.
Que ahí fuera está la típica persona que nunca va a robar nada y lo roba, que respeta todo y no lo hace, que jamás va a enamorarse y se enamora (o eso dice), que dice que lo hace y no. Que te cuenta mil cuentos y mira tú por dónde, son eso, cuentos.
Eres como los Reyes. Una Mentira. (pero de las gordas)
Sin ticket. Haciendo trampas. Colándonos. Saltándonos las reglas y los turnos.
Quitándonos unos a otros un poco de todo.
Consiguiendo las metas («metas») a base de apoyarnos en los demás. O pisándolos. Pisando(nos)
Arrastramos al resto (a algunos) a nuestras vidas y dejamos que nos arrastren. Contaminando(nos) un poco mas.
Eso si que es dañino.
Y para que empezar a hablar del dolor, si todos lo conocemos. Buen amigo nuestro. Pero es lo más fácil-difícil. Osea, que si empiezas no paras, pero cuesta empezar.
Mejor me callo. Mejor.
Que ahí fuera está la típica persona que nunca va a robar nada y lo roba, que respeta todo y no lo hace, que jamás va a enamorarse y se enamora (o eso dice), que dice que lo hace y no. Que te cuenta mil cuentos y mira tú por dónde, son eso, cuentos.
Eres como los Reyes. Una Mentira. (pero de las gordas)
lunes, 1 de noviembre de 2010
Perder.
Perder el tiempo. Perderlo todo. Como un autobús. O un tren. O una oportunidad.
Es decir, tomar determinadas decisiones, que por absurdas o ínfimas que puedan parecernos tienen una consecuencia (inmediata o no) en nuestra vida.
Puede parecer demasiado rebuscado y contradice la filosofía de que las cosas son así porque sí, pero quizá ni todo sea tan simple, ni todo tan complejo. La irracionalidad de los pensamientos por Albert Ellis. Radicalización, generalización, catastrofismo.
Volviendo al ''perder algo''.
Vamos a ver, es incomprensible la cantidad de tonterías y las infinitas vueltas que damos para lograr, perder, recuperar, algo (o alguien)
La solución y la moraleja tras perder algo está clara para todos (supuesto que excluye a aquellos irracionales) pero entonces, ¿por qué la práctica nunca resulta?
¿Por qué pensamos que podemos hacer lo que nos venga en gana sin que ello tenga una serie de consecuencias que derivan en una serie de hechos o acontecimientos que seguro serían distintos si las decisiones hubiesen sido otras?
Tanto para bien, como para mal.
Para darse cuenta de lo erróneo, ciego y equivocado que podías estar ante algo o de lo ignorante, irresponsable e imbécil que pudiste ser.
Perder.
''El arte de perder''. Según como quieras interpretarlo.
Perder no es un castigo, ni una venganza del destino.
Depende de a lo que designes perder.
En matemáticas la probabilidad de éxito no siempre es lo que comunmente llamamos ''ganar''.
Ahí es dónde hay que centrarse, ¿que es azar y que probabilidad?
Pierdo y gano tiempo mientras hago esto. Y pierdo la paciencia ante cosas como xyz. Mejor así.
Es decir, tomar determinadas decisiones, que por absurdas o ínfimas que puedan parecernos tienen una consecuencia (inmediata o no) en nuestra vida.
Puede parecer demasiado rebuscado y contradice la filosofía de que las cosas son así porque sí, pero quizá ni todo sea tan simple, ni todo tan complejo. La irracionalidad de los pensamientos por Albert Ellis. Radicalización, generalización, catastrofismo.
Volviendo al ''perder algo''.
Vamos a ver, es incomprensible la cantidad de tonterías y las infinitas vueltas que damos para lograr, perder, recuperar, algo (o alguien)
La solución y la moraleja tras perder algo está clara para todos (supuesto que excluye a aquellos irracionales) pero entonces, ¿por qué la práctica nunca resulta?
¿Por qué pensamos que podemos hacer lo que nos venga en gana sin que ello tenga una serie de consecuencias que derivan en una serie de hechos o acontecimientos que seguro serían distintos si las decisiones hubiesen sido otras?
Tanto para bien, como para mal.
Para darse cuenta de lo erróneo, ciego y equivocado que podías estar ante algo o de lo ignorante, irresponsable e imbécil que pudiste ser.
Perder.
''El arte de perder''. Según como quieras interpretarlo.
Perder no es un castigo, ni una venganza del destino.
Depende de a lo que designes perder.
En matemáticas la probabilidad de éxito no siempre es lo que comunmente llamamos ''ganar''.
Ahí es dónde hay que centrarse, ¿que es azar y que probabilidad?
Pierdo y gano tiempo mientras hago esto. Y pierdo la paciencia ante cosas como xyz. Mejor así.
Without tittle.
Es todo cierto. Todo aquello que pensé, aquello que hablamos.
Y siempre será así, claro que nunca vas a darte cuenta si no quieres verlo. Y aunque te la des tampoco servirá de mucho.
Quiero decir que, existen esas pequeñas cosas que por suerte o desgracia, aún no lo sé, escapan a nuestro control y es inútil luchar contra ellas.
Puedes saber que el pelo rosa es horriblemente feo pero te gusta. Y sabes que no te queda bien, o que quizá sería mejor de otro color o forma, pero te gusta y lo quieres. Necesitas (entrecomillado) llevar el pelo de color rosa y podrán decirte mil veces algo que ya sabes y la gente se preguntará que diantres tienes en esa pequeña cabecita, que qué pasa, que si no lo ves. Y cuando tú respondas que si que lo sabes, claro que lo sabes y que en el fondo siempre lo has sabido, y que a pesar de ello, hay algo que te incita a tener el pelo color rosa, a dejarlo para siempre en tu cabeza. Porque es como una vocecita que no cierra el puto pico y que aunque te pongas el pelo marron o rubio la vocecita siempre llevará el pelo de color rosa.
Y por eso las personas no entienden que puede ser que sepas que algo no está del todo bien o no es lo que debería ser o quizá incluso te perjudique, pero, es lo que tiene que ser (es un poco contradictorio)
Vamos a ver, que es así porque algo nace y hace que sea así. Y no puedes evitarlo. Hasta que la vocecita se vuelve de otro color y entonces sabes que ya no puedes ni debes ni quieres llevar el pelo de color rosa y entonces la gente observa el cambio y piensa ''Por fin asienta la cabeza, ahora parece que empieza a madurar''. Y lo que no saben, lo que no entienden, es que no se trata de inmadurez, y quizá los inmaduros son ellos por luchar incansablemente contra sus vocecitas de pelo rosa, y se quejan hasta dejarse el silencio desgastado de lo que no pudo ser, se lamentan en sus pesadillas de no saber poder. Se rompen todos juntos y se guían por unas jodidas normas que nadie sabe ni quién ni cuando se impusieron (''Impusieron'')
Jugando así a ser una oveja mas del rebaño. Un títere mas de el teatrillo sin problemas.
Evitando de una forma descontrolada. Como si por ello alcanzasen una felicidad ansiada. Una felicidad comparable al Prozac mas bien.
¿Quién es más feliz y quién lo es menos? ¿Quién vive más y con más cabeza?
Y siempre será así, claro que nunca vas a darte cuenta si no quieres verlo. Y aunque te la des tampoco servirá de mucho.
Quiero decir que, existen esas pequeñas cosas que por suerte o desgracia, aún no lo sé, escapan a nuestro control y es inútil luchar contra ellas.
Puedes saber que el pelo rosa es horriblemente feo pero te gusta. Y sabes que no te queda bien, o que quizá sería mejor de otro color o forma, pero te gusta y lo quieres. Necesitas (entrecomillado) llevar el pelo de color rosa y podrán decirte mil veces algo que ya sabes y la gente se preguntará que diantres tienes en esa pequeña cabecita, que qué pasa, que si no lo ves. Y cuando tú respondas que si que lo sabes, claro que lo sabes y que en el fondo siempre lo has sabido, y que a pesar de ello, hay algo que te incita a tener el pelo color rosa, a dejarlo para siempre en tu cabeza. Porque es como una vocecita que no cierra el puto pico y que aunque te pongas el pelo marron o rubio la vocecita siempre llevará el pelo de color rosa.
Y por eso las personas no entienden que puede ser que sepas que algo no está del todo bien o no es lo que debería ser o quizá incluso te perjudique, pero, es lo que tiene que ser (es un poco contradictorio)
Vamos a ver, que es así porque algo nace y hace que sea así. Y no puedes evitarlo. Hasta que la vocecita se vuelve de otro color y entonces sabes que ya no puedes ni debes ni quieres llevar el pelo de color rosa y entonces la gente observa el cambio y piensa ''Por fin asienta la cabeza, ahora parece que empieza a madurar''. Y lo que no saben, lo que no entienden, es que no se trata de inmadurez, y quizá los inmaduros son ellos por luchar incansablemente contra sus vocecitas de pelo rosa, y se quejan hasta dejarse el silencio desgastado de lo que no pudo ser, se lamentan en sus pesadillas de no saber poder. Se rompen todos juntos y se guían por unas jodidas normas que nadie sabe ni quién ni cuando se impusieron (''Impusieron'')
Jugando así a ser una oveja mas del rebaño. Un títere mas de el teatrillo sin problemas.
Evitando de una forma descontrolada. Como si por ello alcanzasen una felicidad ansiada. Una felicidad comparable al Prozac mas bien.
¿Quién es más feliz y quién lo es menos? ¿Quién vive más y con más cabeza?
Querido Chuck:
Esta mañana he pasado frente a aquella cafetería, ''Tiffanys'', si, esa en la cual había un cartel un tanto especial que indicaba la manera de abrir la puerta y que tan poco casaba con el nombre de dicha cafetería. Y..bueno, me he acordado de aquella primera vez que pasamos por allí y lo que nos reímos. De eso hace mucho ya, claro, pero realmente en ese instante, parecía que hubiese sido ayer. Porque al fin y al cabo, todo se basa en recuerdos y de ellos vivimos, continuamente, y pensé que por fin, de una vez por todas, había comprendido de verdad lo que significaba todo eso. El verdadero significado de los detalles. Quiero decir, pienso que ese momento, tan simple, merece ser recordado para siempre. Como los juguetes inservibles que chiscaban de aquel restaurante de comida rápida los cuales te obligué a llevar en la mano todo el camino, sólo porque me divertías, porque amaba esa sonrisa en tu cara y tú adorabas esa expresión, expectante, esperando ser complacida con un nimio detalle. Y a eso me estoy refiriendo, a esas pequeñas cosas que siempre pasamos por alto y que nunca sabemos que hacer con ellas, lo que siempre intentan decirnos. Porque si la vida se basa en recuerdos no quiero estropearlos. Y hoy, después de mucho, he pasado por allí, por pura casualidad, y sin quererlo he sonreído e inevitablemente he pensado en ti. Y me he descubierto así. Sonriendo y pensando en ti. Porque así es como quiero recordarte para el resto de mis días. Para siempre.
Con cariño, te adora:
Blair.
Esta mañana he pasado frente a aquella cafetería, ''Tiffanys'', si, esa en la cual había un cartel un tanto especial que indicaba la manera de abrir la puerta y que tan poco casaba con el nombre de dicha cafetería. Y..bueno, me he acordado de aquella primera vez que pasamos por allí y lo que nos reímos. De eso hace mucho ya, claro, pero realmente en ese instante, parecía que hubiese sido ayer. Porque al fin y al cabo, todo se basa en recuerdos y de ellos vivimos, continuamente, y pensé que por fin, de una vez por todas, había comprendido de verdad lo que significaba todo eso. El verdadero significado de los detalles. Quiero decir, pienso que ese momento, tan simple, merece ser recordado para siempre. Como los juguetes inservibles que chiscaban de aquel restaurante de comida rápida los cuales te obligué a llevar en la mano todo el camino, sólo porque me divertías, porque amaba esa sonrisa en tu cara y tú adorabas esa expresión, expectante, esperando ser complacida con un nimio detalle. Y a eso me estoy refiriendo, a esas pequeñas cosas que siempre pasamos por alto y que nunca sabemos que hacer con ellas, lo que siempre intentan decirnos. Porque si la vida se basa en recuerdos no quiero estropearlos. Y hoy, después de mucho, he pasado por allí, por pura casualidad, y sin quererlo he sonreído e inevitablemente he pensado en ti. Y me he descubierto así. Sonriendo y pensando en ti. Porque así es como quiero recordarte para el resto de mis días. Para siempre.
Con cariño, te adora:
Blair.
Para los que se niegan a crecer y madurar.
Me molestan las personas superficiales. También me incomodan mucho aquellas personas que no saben decir lo que piensan cuando es momento de decirlo, o que no saben ser ellos mismos y necesitan aparentar o ser una copia mal hecha de otra persona. No hablo físicamente, sino a nivel personal. Poseer tan poca personalidad me parece además de lamentable, triste. Necesitar convertirte en otro, en quién no eres y nunca serás además de agotador, es absurdo.
Nunca nadie te querrá por como eres. Sino por lo que aparentas ser. Y tarde o temprano las máscaras se caen y el encanto se rompe.
Y el daño que otorgan a las otras personas, en muchos casos es irreparable.
http://www.youtube.com/watch?v=1uYWYWPc9HU&ob=av2e
domingo, 31 de octubre de 2010
Yo no soy mala, es que me han dibujado así.
¿Puede saberse cómo es la gente y cómo evolucionará en el futuro? ¿Hasta qué punto podemos fiarnos de nuestros amigos y conocidos y socios, de nuestros amores, de nuestros padres y de nuestros hijos? ¿Cuáles son sus tentaciones y debilidades, o su grado de lealtad y su fortaleza? ¿Cómo saber si fingen o si son sinceros, si interesados o desinteresados en la manifestación de su afecto, si su entusiasmo es verdadero o sólo adulación, calculada lisonja para ganarse nuestro aprecio y nuestra confianza, o para hacérsenos imprescindibles y así persuadirnos de cualquier empresa e influir en nuestras decisiones? Y aún es más: ¿podemos prever qué amigos van a darnos la espalda un día y convertirse en nuestros enemigos? Quiero decir: ¿Imaginar esa posibilidad cuando son todavía los mejores amigos y por ellos pondríamos la mano en el fuego y nos dejaríamos cortar el cuello? ¿Podemos fiarnos de nosotros mismos, de que no seremos nosotros quienes cambiaremos y nos torceremos y traicionaremos, quienes envidiaremos un día a quien hoy más queremos y no podremos soportar su contacto ni su presencia, y decidiremos regirnos sólo por el resentimiento?
Lo mejor y lo peor.
Cosas que nunca recuperaré, que da igual lo que reme, acabaré en la orilla, con la respiración entrecortada, con sentimientos contradictorios, con una impotencia jamás vista... Y pienso todos los momentos que fueron buenos, y recuerdo las risas, los apoyos en los peores momentos, las conversaciones idiotas, las conversaciones profundas. Recuerdo los abrazos, las risas, las fotos, los consejos, la protección...Pero la realidad me da un bofetón, y con un nudo en la garganta, a punto de reventar...me doy cuenta de que dos no tienen si uno no quiere, y que me falta la otra parte, que no puedo hacer nada... Ahora toca apechugar con eso, dejar caducar los sentimientos, meter el pasado en una caja, cerrarla con llave, y tirarla al mar... pero... y si no quiero?
Llevo un año contigo y la verdad es que te echo de menos.
sábado, 15 de mayo de 2010
Puedes borrar a una persona de tu mente. Sacarla de tu corazón es otra historia.
Es increible como de un dia a otro pueden llegar a cambiar tanto las cosas, es increible como consigues esquivarme, es increible como te escondes cuando me sientes cerca, es increible como tus ojos se agachan cuando te miro...
Aunque no lo creas, es peor así, nose que pasará, que rondará por tu cabeza, pero creeme, yo no voy a dejar de mirarte... nunca.
Año a año, dia a dia vives. Vives momentos felices, tristes, inolvidables, otros no tan bonitos de recordar, rutinarios o fuera de lo normal. Tu vida está llena de momentos, y cuando mires atras en tu pasado, solo recordarás eso, momentos. Y lo más importante son las personas que comparten contigo esos momentos, las que te hacen sonreir y pasar buenos momentos, las que en los malos estan a tu lado, te escuchan y te hacen sonreir, esas personas que hacen que una rutina de jugar a las cartas o estar en la peña sea especial y cada rato sea único, esas que hacen que cada momento parezca extraordinario solo por la compañia.
Son personas que te marcan, que dirigen tu dia a dia, esas que las necesitas a todas horas porque sino te sientes vacia, esas que con una sonrisa suya eres feliz, a las que les, de esas que pase lo que pase sabes que nunca podras borrarlas de tu vida.
A veces tienes que estar alejado de aquellos a los que quieres, pero eso no significa que no los quieras, muchas veces eso te hace quererlos aun más.
Te echo de menos, lo quiera o no .
Aunque no lo creas, es peor así, nose que pasará, que rondará por tu cabeza, pero creeme, yo no voy a dejar de mirarte... nunca.
Año a año, dia a dia vives. Vives momentos felices, tristes, inolvidables, otros no tan bonitos de recordar, rutinarios o fuera de lo normal. Tu vida está llena de momentos, y cuando mires atras en tu pasado, solo recordarás eso, momentos. Y lo más importante son las personas que comparten contigo esos momentos, las que te hacen sonreir y pasar buenos momentos, las que en los malos estan a tu lado, te escuchan y te hacen sonreir, esas personas que hacen que una rutina de jugar a las cartas o estar en la peña sea especial y cada rato sea único, esas que hacen que cada momento parezca extraordinario solo por la compañia.
Son personas que te marcan, que dirigen tu dia a dia, esas que las necesitas a todas horas porque sino te sientes vacia, esas que con una sonrisa suya eres feliz, a las que les, de esas que pase lo que pase sabes que nunca podras borrarlas de tu vida.
A veces tienes que estar alejado de aquellos a los que quieres, pero eso no significa que no los quieras, muchas veces eso te hace quererlos aun más.
Te echo de menos, lo quiera o no .
viernes, 14 de mayo de 2010
D.
Se perfectamente que hay días que te levantas pensando que todo es una mierda, o peor aún, que tú eres el que haces que todo sea una mierda, y que muchas cosas pasan por tu culpa. Y lo peor de todo es que pagas tu mal humor con la gente que quieres y que te quiere y dices cosas de las que luego te puedes arrepentir. Hay veces que miras atrás y te gustaría que muchas cosas volviesen a ser como antes...pero no puede ser, La vida continua y aunque se que no es fácil, tienes que ir dejando atrás esos momentos que para ti han sido únicos, irrepetibles, imborrables... No es fácil,pero tampoco difícil,c on el tiempo todo se supera y hay que seguir adelante, siguiendo nuevos caminos, abriendo nuevas puertas...Se que hay gente que entra en tu vida y se clavan en ti,y aunque tu quieras olvidarlas, no puedes, porque han sido una gran parte de ti. Y duele a veces darse cuenta de que tu has pasado por su vida. Hay momentos en los que pararías el tiempo en seco, momentos que te gustaría repetir una y otra vez, momentos que ahora recuerdas y se quedan en eso, un simple recuerdo..y ya sabes que es muy difícil olvidar. Piensa que estando mal no se arregla nada...tú sigue siempre como has sido hasta ahora, y piensa que no vale la pena perder una sonrisa de oreja a oreja por cosas que no volverán..
jueves, 13 de mayo de 2010
Sé que todavía no he vivido nada, que los problemas que ahora me parecen terribles y completamente imposibles de solucionar diez años más tarde me parecerán la gilipollez más grande del planeta, que los amores que ahora me parezcan enormes e increíbles me parecerán un simple capricho cuando tenga cuarenta años, al igual que ahora me lo parecen los de unos años atrás. Pero en aquel momento, los viví como si fueran algo gigante, aunque fuera simplemente porque nunca había vivido nada parecido. Y es que la vida es eso, ir cambiando y descubriendo cada vez más cosas... cosas que quizá nunca imaginaste que podías experimentar en tu propia piel. Por eso,yo vivo cada una de ellas como en ese momento se me presentan, y no me importa si más adelante algo que ahora es el centro de mi vida no acabe siendo más que una tontería. Sé, que la vida no es esa historia maravillosa que todos nos imaginamos en nuestra infancia, y que ni siquiera es una décima parte de esa historia. La vida es caer y levantarse,y volver a caer y volver a levantarse. La vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace pues no te abrazas, y punto. Podemos tener una vida mejor o peor, podemos ser más o menos afortunados, pueden ocurrirnos mil desgracias o millones de cosas maravillosas, pero lo que hace que seas o no feliz, lo único que puede hacerte feliz o desgraciado eres tú, y no lo intentes, nadie más podrá hacer que lo consigas.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Laura.
-->
Soy impulsiva, muy borde cuando quiero y cuando no muy risueña, y sobretodo muy sincera. Soy demasiado transparente en algunos sentidos y en otros no hay quien me saque una palabra de lo que pienso. No puedo aparentar algo ni fingir que alguien me cae bien. Intento decir lo que pienso, aunque a veces no se puede, intento ir con la verdad por delante. Tengo una risa contagiosa que suele aparecer en momentos menos indicados. No soy popular, ni rebelde, ni guay. Simplemente soy yo.. Soy muy vaga y muy cabezota. Duermo bastante y me encanta estar en cama. Tengo cero fuerza de voluntad y eso hace que me enfade conmigo misma. Es bastante difícil sacarme de mis casillas pero a veces tengo poca paciencia. Cada día tengo un humor. Me gusta ser borde. Tengo un corazón enorme, en cuanto entra alguien soy incapaz de sacármelo. Sé perdonar. Hablo sin parar cuando estoy contenta. Me gusta mirar la lluvia pero odio mojarme. Digo las cosas claras y sin tapujos, o al menos lo intento. No soy vergonzosa ni pesimista, al contrario, y es como hay que ser, pues sino es muy difícil que consigas lo que quieres. Espabilo con un vaso de zumo de naranja por la mañana o una botella por la noche. Me encanta comer, sobretodo si es comida basura. Si como una caja de donetes me duele la barriga pero sigo y seguiré comiéndolos hasta el empacho. Si quiero a alguien o algo todo lo demás me da igual. Me importan mis amigos de verdad, mi familia y los demás están de más, me sobra lo que opinen y me resbala lo que puedan decir. Odio la impuntualidad a pesar de ser de mis peores defectos. Odio las copias y que me copien. No sé fingir sonrisas. Odio a la gente que miente y encima lo niega. Gasto mi dinero en cosas tontas y después me arrepiento. Me encantaría poder tener el mismo tablón y estado más de una semana, eso indicaría que las cosas van bien (o mal) pero por lo menos soy estable. Cuando veo a alguien llorar lloro yo también. Cuando alguien se ríe gracias a mi me sonrío a mi misma. Odio la gente que come con la boca abierta, me parece una de las peores cosas que pueden ver mis ojos. Enferma soy insoportable, y ya no comento cuando no puedo comer, beber o dormir. Me gusta que me corrijan cuando cometo errores aunque en el momento no me haga mucha gracia. No soporto que me digan lo que tengo que hacer, si les hago caso el 99% de las veces las cosas no salen como yo quiero. Mira cada uno es como es y punto; ten y haz lo que quieras siempre que eso no perjudique a las personas que quieres y estate con quien quieras, repito, quieras, el puedas es secundario, el que la sigue la consigue, fe y paciencia. Y lo demás mándalo a la puta mierda, que con lo anterior ya tendrás la vida más que ocupada.
Fin .
Al fin y al cabo, todo lo que empieza, acaba. Esas dos palabras están tan fuertemente unidas que la destrucción de una de ellas causaría la desaparición de la otra. Sin duda.
Sí, lo admito: no hay nada a lo que le tenga más miedo que a que los momentos terminen, incluso si es un momento de dolor, porque cuando sufrimos significa que existe en el mundo algo realmente importante para nosotros. Pero las cosas no se mantienen solas y mueren mucho antes de lo que te puedas imaginar. Lo más duro es verlas como se desvanecen...
Yo sí que te echo de menos . Ahora mismo pienso que no éramos iguales, si no demasiado diferentes . Cuídate, ya que yo no lo supe hacer .
Sí, lo admito: no hay nada a lo que le tenga más miedo que a que los momentos terminen, incluso si es un momento de dolor, porque cuando sufrimos significa que existe en el mundo algo realmente importante para nosotros. Pero las cosas no se mantienen solas y mueren mucho antes de lo que te puedas imaginar. Lo más duro es verlas como se desvanecen...
Yo sí que te echo de menos . Ahora mismo pienso que no éramos iguales, si no demasiado diferentes . Cuídate, ya que yo no lo supe hacer .
martes, 11 de mayo de 2010
Un 14
Una fecha... ¿Qué es una fecha? Simplemente marca un antes y un después.
Pero hoy me hace recordar tantas cosas... Cosas fantásticas, cosas horribles. Sentimientos maravillosos y sensaciones que no querría volver a experimentar ni por asomo. Momentos... momentos que solo vivía contigo. Que tú hacías distintos. Palabras que solo te decía a ti, y que solo escuchaba de ti. Historias nuestras, bromas nuestras, gestos nuestros, canciones nuestras, experiencias que pasamos juntos. Juntos día a día, noche a noche, minuto a minuto. Hay costumbres, cosas que tienes tan metidas dentro, que piensas que durarán para siempre, que nunca se terminarán. O sabes que lo harán, pero no te paras a pensar cuando ni como, ni por qué. Estás segura de que será dentro de mucho, mucho tiempo. Porque tienes al lado a una persona que te da tanta confianza, tanta seguridad... Alguien que te hace creer que mientras esté contigo nada podrá salir mal, nada podrá dolerte. Alguien que se te venga a la cabeza nada más levantarte y te haga sonreír, y que cada vez que te ocurra algo malo o cuando estés de mal humor, solo con acordarte de el, de que lo tienes ahí, todo eso desaparezca. Alguien con el que hablas de todo, en el que confías ciegamente, que te hace reír, llorar, sentir. Con el que tienes una relación tan, tan profunda, tan cercana, tan real... que nunca llegarías a imaginar que algún día pudiera desaparecer.
Pero incluso las personas que menos esperas que se vayan se van. Y puede que esa persona a la que más necesitas, esa que sabías que siempre estaría contigo, un día "pum", te dice adiós. Se va y no vuelve. Y piensas... ¿lo he dado todo por alguien que a la primera de cambio sale de mi vida y ni siquiera parece afectarle? Y no obtienes respuesta, ni explicación. Porque no la hay. Y te frustras. Te frustras porque no lo entiendes lo más mínimo. Y te lo cruzas por la calle, con su gente, con su vida... y sientes que ya no le conoces. Y sientes nostalgia porque le echas muchísimo de menos, pero no puedes hacer nada, más que joderte. J o d e r t e. Porque ya no te necesita... es feliz. ¿Y tú? ... ¿Alguien se ha parado a pensar en si tú lo eres aunque solo sea un poquito?
Pero hoy me hace recordar tantas cosas... Cosas fantásticas, cosas horribles. Sentimientos maravillosos y sensaciones que no querría volver a experimentar ni por asomo. Momentos... momentos que solo vivía contigo. Que tú hacías distintos. Palabras que solo te decía a ti, y que solo escuchaba de ti. Historias nuestras, bromas nuestras, gestos nuestros, canciones nuestras, experiencias que pasamos juntos. Juntos día a día, noche a noche, minuto a minuto. Hay costumbres, cosas que tienes tan metidas dentro, que piensas que durarán para siempre, que nunca se terminarán. O sabes que lo harán, pero no te paras a pensar cuando ni como, ni por qué. Estás segura de que será dentro de mucho, mucho tiempo. Porque tienes al lado a una persona que te da tanta confianza, tanta seguridad... Alguien que te hace creer que mientras esté contigo nada podrá salir mal, nada podrá dolerte. Alguien que se te venga a la cabeza nada más levantarte y te haga sonreír, y que cada vez que te ocurra algo malo o cuando estés de mal humor, solo con acordarte de el, de que lo tienes ahí, todo eso desaparezca. Alguien con el que hablas de todo, en el que confías ciegamente, que te hace reír, llorar, sentir. Con el que tienes una relación tan, tan profunda, tan cercana, tan real... que nunca llegarías a imaginar que algún día pudiera desaparecer.
Pero incluso las personas que menos esperas que se vayan se van. Y puede que esa persona a la que más necesitas, esa que sabías que siempre estaría contigo, un día "pum", te dice adiós. Se va y no vuelve. Y piensas... ¿lo he dado todo por alguien que a la primera de cambio sale de mi vida y ni siquiera parece afectarle? Y no obtienes respuesta, ni explicación. Porque no la hay. Y te frustras. Te frustras porque no lo entiendes lo más mínimo. Y te lo cruzas por la calle, con su gente, con su vida... y sientes que ya no le conoces. Y sientes nostalgia porque le echas muchísimo de menos, pero no puedes hacer nada, más que joderte. J o d e r t e. Porque ya no te necesita... es feliz. ¿Y tú? ... ¿Alguien se ha parado a pensar en si tú lo eres aunque solo sea un poquito?
Tengo muchos compañeros pero pocos amigos... Me refíero a amigos de verdad, amigos del alma. De esos que te prestan el hombro, la mano y el cuerpo entero cuando estás triste; que se rien más fuerte que tú cuando estás feliz y que pegan saltos de canguro cuando festejan que te pasó algo bueno. Por esos amigos de verdad vale la pena jugarse si están en problemas o te necesitan. Porque es bueno tener (y ser) un amigo con mayúsculas. Llorar y reir, en buena compañia, le da otro color a las emociones. Quiero compartir ese dar y recibir desinteresado que tiene la amistad.
Nadie dijo que fuera fácil hoy vivir en el mundo en el que nos tocó vivir. Un mundo en el que casi todos simplemente miran a la gente, pero no son capaces de ver a las personas. Y es demasiado difícil encontrar a alguien que vea la diferencia entre esas dos cosas. Yo me considero alguien muy afortunado a pesar de todo. Perdí innumerables veces, no te digo cuántas me equivoqué, ni cuantísimas me arrepentí. Pero, ¿quién no?. Lo que a mi me hace de verdad afortunada, es que sé que tengo siempre conmigo a personas como él. Y tengo más que claro quienes son esas personas. De esas que hacen cosas por ti una vez, otra vez, otra más, y otra, y otra... y siempre siguen ahí. De esas que el tiempo y la distancia sabes que no llegarán nunca a borrar del todo. Y es que al final, todos estamos hechos de los granitos de arena que va poniendo en nosotros cada una de esas personas especiales durante toda nuestra vida. Y por eso tengo claro que si hoy soy lo que soy es gracias a personas como él. Gracias a todo lo que él me enseñó, todos los minutos que invirtió en mi, en escucharme y en entenderme de verdad… y tengo la suerte de poder decir con toda seguridad que sabe hacerlo como nadie. Tengo claro, que lo que de verdad importa en toda relación es conocer a la otra persona, saber lo que piensa, saber… que tu sabes que te quiere y él sabe que lo quieres y que vas a estar para todo, para la más mínima tontería o para el gran problema de tu vida. Y como esta parte nosotras nos la tenemos más que sabida, sé que pasen los años que pasen y aunque la vida nos lleve por caminos distintos me acordaré de él. De él y de “todo eso” que nos une y nos unirá siempre. De “todo eso” que compartimos. Porque hay cosas, que no se borran nunca… y dime, ¿qué hay más importante que eso?
Me gustaría decirte todo lo que significas para mi, y aunque me encantan las palabras y las considero muuuy valiosas, creo que no se ha inventado ninguna que pueda recoger todo esto :)
Gracias por considerar "diferente" los que otros consideran "insoportable
Siempre que se pueda :)
Nadie dijo que fuera fácil hoy vivir en el mundo en el que nos tocó vivir. Un mundo en el que casi todos simplemente miran a la gente, pero no son capaces de ver a las personas. Y es demasiado difícil encontrar a alguien que vea la diferencia entre esas dos cosas. Yo me considero alguien muy afortunado a pesar de todo. Perdí innumerables veces, no te digo cuántas me equivoqué, ni cuantísimas me arrepentí. Pero, ¿quién no?. Lo que a mi me hace de verdad afortunada, es que sé que tengo siempre conmigo a personas como él. Y tengo más que claro quienes son esas personas. De esas que hacen cosas por ti una vez, otra vez, otra más, y otra, y otra... y siempre siguen ahí. De esas que el tiempo y la distancia sabes que no llegarán nunca a borrar del todo. Y es que al final, todos estamos hechos de los granitos de arena que va poniendo en nosotros cada una de esas personas especiales durante toda nuestra vida. Y por eso tengo claro que si hoy soy lo que soy es gracias a personas como él. Gracias a todo lo que él me enseñó, todos los minutos que invirtió en mi, en escucharme y en entenderme de verdad… y tengo la suerte de poder decir con toda seguridad que sabe hacerlo como nadie. Tengo claro, que lo que de verdad importa en toda relación es conocer a la otra persona, saber lo que piensa, saber… que tu sabes que te quiere y él sabe que lo quieres y que vas a estar para todo, para la más mínima tontería o para el gran problema de tu vida. Y como esta parte nosotras nos la tenemos más que sabida, sé que pasen los años que pasen y aunque la vida nos lleve por caminos distintos me acordaré de él. De él y de “todo eso” que nos une y nos unirá siempre. De “todo eso” que compartimos. Porque hay cosas, que no se borran nunca… y dime, ¿qué hay más importante que eso?
Me gustaría decirte todo lo que significas para mi, y aunque me encantan las palabras y las considero muuuy valiosas, creo que no se ha inventado ninguna que pueda recoger todo esto :)
Gracias por considerar "diferente" los que otros consideran "insoportable
Siempre que se pueda :)
domingo, 9 de mayo de 2010
Mario Beneditti; La Tregua
Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin cenizas. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo: "Te Quiero".
Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.
"Hasta ahora no te lo había dicho", murmuró, "no porque no te quisiera, sino porque ignoraba por qué te quería. Ahora lo sé." Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas.
El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. "Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera".
Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin cenizas. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo: "Te Quiero".
Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.
"Hasta ahora no te lo había dicho", murmuró, "no porque no te quisiera, sino porque ignoraba por qué te quería. Ahora lo sé." Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas.
El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. "Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera".
Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.
Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.
"Hasta ahora no te lo había dicho", murmuró, "no porque no te quisiera, sino porque ignoraba por qué te quería. Ahora lo sé." Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas.
El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. "Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera".
Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin cenizas. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo: "Te Quiero".
Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.
"Hasta ahora no te lo había dicho", murmuró, "no porque no te quisiera, sino porque ignoraba por qué te quería. Ahora lo sé." Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas.
El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. "Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera".
Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.
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