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martes, 9 de noviembre de 2010

Sin más.

Sinceramente odio como me miras y como me miran, y son las 22:00 pm y yo sigo aquí, como esperando a que algo increíble aparezca. A estas horas me conformaría con un buen pastel de chocolate con nata por encima, sí, ese que tanto te gusta a ti. Y si no es mucho pedir, la tarta podría hablar, y también escucharme, y después de haber intercambiado sensaciones, opiniones y innumerables historias, cuando yo coja la cuchara con decisión, me llore y me suplique que no la engulla, y así por lo menos, al comérmela, me sentiré un poco egoísta, más como las otras personas. Aunque seguramente después me sentiré mal, menos como las otras personas. Pero la tarta ha aparecido, y me suenan las tripas, y encima habla y escucha, y es divertida, y son las 5:00 am, y yo sigo aquí, como esperando a que algo más pase... algo así como que aparezca un gran vaso de coca-cola, y que también hable, y discuta con el pastel de chocolate y nata por encima y conmigo, y pasar una gran velada juntos, eso sí, siempre pensando que tal vez sea más como las otras personas si decido beberme ese grandísimo vaso de coca-cola, y después, ya con la garganta fresca y la cafeína en las venas, decidir darle un buen bocado a ese pequeño pastel de chocolate, pero en mi cabeza vuelve a pasar la idea de que tal vez sea mejor ser menos como las otras personas y evitarme el mal trago del arrepentimiento y la pena. Pero son las 6:30 am y yo sigo aquí, muriéndome de sed y de hambre, como esperando a que algo más pase... y podrían pasar mil cosas más, que mi cuarto se convierta en un estadio y que justo delante de mis ojos se encuentre Luke Pritchard tocándome en acústico "One Last Time", rodearme de agua, y de repente encontrarme en el océano buceando con delfines y demás bichos acuáticos a mi alrededor, aparecer colgando de una estrella, llegar a la luna y llevarmela por un tiempo, dejar la ciudad negra, sin luz, para que así la gente pueda salir a la calle sin miedo ni complejos, sintiéndose exactamente igual que el abuelito del cuarto o que el joven buenorro del primero, y ahora son las 7:00 am, y llevo cuatro horas y media matando el tiempo y soñando sólo para evitar pedir lo que de verdad quiero que pase esta noche, eso que no me hace sentir ni menos ni más como las otras personas, sino única.

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