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sábado, 15 de mayo de 2010

Puedes borrar a una persona de tu mente. Sacarla de tu corazón es otra historia.

Es increible como de un dia a otro pueden llegar a cambiar tanto las cosas, es increible como consigues esquivarme, es increible como te escondes cuando me sientes cerca, es increible como tus ojos se agachan cuando te miro...
Aunque no lo creas, es peor así, nose que pasará, que rondará por tu cabeza, pero creeme, yo no voy a dejar de mirarte... nunca.
Año a año, dia a dia vives. Vives momentos felices, tristes, inolvidables, otros no tan bonitos de recordar, rutinarios o fuera de lo normal. Tu vida está llena de momentos, y cuando mires atras en tu pasado, solo recordarás eso, momentos. Y lo más importante son las personas que comparten contigo esos momentos, las que te hacen sonreir y pasar buenos momentos, las que en los malos estan a tu lado, te escuchan y te hacen sonreir, esas personas que hacen que una rutina de jugar a las cartas o estar en la peña sea especial y cada rato sea único, esas que hacen que cada momento parezca extraordinario solo por la compañia.
Son personas que te marcan, que dirigen tu dia a dia, esas que las necesitas a todas horas porque sino te sientes vacia, esas que con una sonrisa suya eres feliz, a las que les, de esas que pase lo que pase sabes que nunca podras borrarlas de tu vida.




A veces tienes que estar alejado de aquellos a los que quieres, pero eso no significa que no los quieras, muchas veces eso te hace quererlos aun más.
Te echo de menos, lo quiera o no .

viernes, 14 de mayo de 2010

D.


Se perfectamente que hay días que te levantas pensando que todo es una mierda, o peor aún, que tú eres el que haces que todo sea una mierda, y que muchas cosas pasan por tu culpa. Y lo peor de todo es que pagas tu mal humor con la gente que quieres y que te quiere y dices cosas de las que luego te puedes arrepentir. Hay veces que miras atrás y te gustaría que muchas cosas volviesen a ser como antes...pero no puede ser, La vida continua y aunque se que no es fácil, tienes que ir dejando atrás esos momentos que para ti han sido únicos, irrepetibles, imborrables... No es fácil,pero tampoco difícil,c on el tiempo todo se supera y hay que seguir adelante, siguiendo nuevos caminos, abriendo nuevas puertas...Se que hay gente que entra en tu vida y se clavan en ti,y aunque tu quieras olvidarlas, no puedes, porque han sido una gran parte de ti. Y duele a veces darse cuenta de que tu has pasado por su vida. Hay momentos en los que pararías el tiempo en seco, momentos que te gustaría repetir una y otra vez, momentos que ahora recuerdas y se quedan en eso, un simple recuerdo..y ya sabes que es muy difícil olvidar. Piensa que estando mal no se arregla nada...tú sigue siempre como has sido hasta ahora, y piensa que no vale la pena perder una sonrisa de oreja a oreja por cosas que no volverán.. 




jueves, 13 de mayo de 2010



Sé que todavía no he vivido nada, que los problemas que ahora me parecen terribles y completamente imposibles de solucionar diez años más tarde me parecerán la gilipollez más grande del planeta, que los amores que ahora me parezcan enormes e increíbles me parecerán un simple capricho cuando tenga cuarenta años, al igual que ahora me lo parecen los de unos años atrás. Pero en aquel momento, los viví como si fueran algo gigante, aunque fuera simplemente porque nunca había vivido nada parecido. Y es que la vida es eso, ir cambiando y descubriendo cada vez más cosas... cosas que quizá nunca imaginaste que podías experimentar en tu propia piel. Por eso,yo vivo cada una de ellas como en ese momento se me presentan, y no me importa si más adelante algo que ahora es el centro de mi vida no acabe siendo más que una tontería. Sé, que la vida no es esa historia maravillosa que todos nos imaginamos en nuestra infancia, y que ni siquiera es una décima parte de esa historia. La vida es caer y levantarse,y volver a caer y volver a levantarse. La vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace pues no te abrazas, y punto. Podemos tener una vida mejor o peor, podemos ser más o menos afortunados, pueden ocurrirnos mil desgracias o millones de cosas maravillosas, pero lo que hace que seas o no feliz, lo único que puede hacerte feliz o desgraciado eres , y no lo intentes, nadie más podrá hacer que lo consigas.

- De qué color usas el lápiz de ojos?
- Negro.
- Y la sombra?
- Negra.
- Y qué pantalón vas a llevar?
- El negro.
- Con qué cazadora?
- La negra.
- Si vas toda de negro ¿cómo pretendes que se fijen en ti?
- Es simple. No lo pretendo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Laura.

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Soy impulsiva, muy borde cuando quiero y cuando no muy risueña, y sobretodo muy sincera. Soy demasiado transparente en algunos sentidos y en otros no hay quien me saque una palabra de lo que pienso. No puedo aparentar algo ni fingir que alguien me cae bien. Intento decir lo que pienso, aunque a veces no se puede, intento ir con la verdad por delante. Tengo una risa contagiosa que suele aparecer en momentos menos indicados. No soy popular, ni rebelde, ni guay. Simplemente soy yo.. Soy muy vaga y muy cabezota. Duermo bastante y me encanta estar en cama. Tengo cero fuerza de voluntad y eso hace que me enfade conmigo misma. Es bastante difícil sacarme de mis casillas pero a veces tengo poca paciencia. Cada día tengo un humor. Me gusta ser borde. Tengo un corazón enorme, en cuanto entra alguien soy incapaz de sacármelo. Sé perdonar. Hablo sin parar cuando estoy contenta. Me gusta mirar la lluvia pero odio mojarme. Digo las cosas claras y sin tapujos, o al menos lo intento. No soy vergonzosa ni pesimista, al contrario, y es como hay que ser, pues sino es muy difícil que consigas lo que quieres. Espabilo con un vaso de zumo de naranja por la mañana o una botella por la noche. Me encanta comer, sobretodo si es comida basura. Si como una caja de donetes me duele la barriga pero sigo y seguiré comiéndolos hasta el empacho. Si quiero a alguien o algo todo lo demás me da igual. Me importan mis amigos de verdad, mi familia y los demás están de más, me sobra lo que opinen y me resbala lo que puedan decir. Odio la impuntualidad a pesar de ser de mis peores defectos. Odio las copias y que me copien. No sé fingir sonrisas. Odio a la gente que miente y encima lo niega. Gasto mi dinero en cosas tontas y después me arrepiento. Me encantaría poder tener el mismo tablón y estado más de una semana, eso indicaría que las cosas van bien (o mal) pero por lo menos soy estable. Cuando veo a alguien llorar lloro yo también. Cuando alguien se ríe gracias a mi me sonrío a mi misma. Odio la gente que come con la boca abierta, me parece una de las peores cosas que pueden ver mis ojos. Enferma soy insoportable, y ya no comento cuando no puedo comer, beber o dormir. Me gusta que me corrijan cuando cometo errores aunque en el momento no me haga mucha gracia. No soporto que me digan lo que tengo que hacer, si les hago caso el 99% de las veces las cosas no salen como yo quiero. Mira cada uno es como es y punto; ten y haz lo que quieras siempre que eso no perjudique a las personas que quieres y estate con quien quieras, repito, quieras, el puedas es secundario, el que la sigue la consigue, fe y paciencia. Y lo demás mándalo a la puta mierda, que con lo anterior ya tendrás la vida más que ocupada.

Fin .

Al fin y al cabo, todo lo que empieza, acaba. Esas dos palabras están tan fuertemente unidas que la destrucción de una de ellas causaría la desaparición de la otra. Sin duda.


Sí, lo admito: no hay nada a lo que le tenga más miedo que a que los momentos terminen, incluso si es un momento de dolor, porque cuando sufrimos significa que existe en el mundo algo realmente importante para nosotros. Pero las cosas no se mantienen solas y mueren mucho antes de lo que te puedas imaginar. Lo más duro es verlas como se desvanecen... 




Yo sí que te echo de menos . Ahora mismo pienso que no éramos iguales, si no demasiado diferentes . Cuídate, ya que yo no lo supe hacer .



martes, 11 de mayo de 2010

Un 14


Una fecha... ¿Qué es una fecha? Simplemente marca un antes y un después.
Pero hoy me hace recordar tantas cosas... Cosas fantásticas, cosas horribles. Sentimientos maravillosos y sensaciones que no querría volver a experimentar ni por asomo. Momentos... momentos que solo vivía contigo. Que tú hacías distintos. Palabras que solo te decía a ti, y que solo escuchaba de ti. Historias nuestras, bromas nuestras, gestos nuestros, canciones nuestras, experiencias que pasamos juntos. Juntos día a día, noche a noche, minuto a minuto. Hay costumbres, cosas que tienes tan metidas dentro, que piensas que durarán para siempre, que nunca se terminarán. O sabes que lo harán, pero no te paras a pensar cuando ni como, ni por qué. Estás segura de que será dentro de mucho, mucho tiempo. Porque tienes al lado a una persona que te da tanta confianza, tanta seguridad... Alguien que te hace creer que mientras esté contigo nada podrá salir mal, nada podrá dolerte. Alguien que se te venga a la cabeza nada más levantarte y te haga sonreír, y que cada vez que te ocurra algo malo o cuando estés de mal humor, solo con acordarte de el, de que lo tienes ahí, todo eso desaparezca. Alguien con el que hablas de todo, en el que confías ciegamente, que te hace reír, llorar, sentir. Con el que tienes una relación tan, tan profunda, tan cercana, tan real... que nunca llegarías a imaginar que algún día pudiera desaparecer.
Pero incluso las personas que menos esperas que se vayan se van. Y puede que esa persona a la que más necesitas, esa que sabías que siempre estaría contigo, un día "pum", te dice adiós. Se va y no vuelve. Y piensas... ¿lo he dado todo por alguien que a la primera de cambio sale de mi vida y ni siquiera parece afectarle? Y no obtienes respuesta, ni explicación. Porque no la hay. Y te frustras. Te frustras porque no lo entiendes lo más mínimo. Y te lo cruzas por la calle, con su gente, con su vida... y sientes que ya no le conoces. Y sientes nostalgia porque le echas muchísimo de menos, pero no puedes hacer nada, más que joderte. J o d e r t e. Porque ya no te necesita... es feliz. ¿Y tú? ... ¿Alguien se ha parado a pensar en si tú lo eres aunque solo sea un poquito?
Tengo muchos compañeros pero pocos amigos... Me refíero a amigos de verdad, amigos del alma. De esos que te prestan el hombro, la mano y el cuerpo entero cuando estás triste; que se rien más fuerte que tú cuando estás feliz y que pegan saltos de canguro cuando festejan que te pasó algo bueno. Por esos amigos de verdad vale la pena jugarse si están en problemas o te necesitan. Porque es bueno tener (y ser) un amigo con mayúsculas. Llorar y reir, en buena compañia, le da otro color a las emociones. Quiero compartir ese dar y recibir desinteresado que tiene la amistad.





Nadie dijo que fuera fácil hoy vivir en el mundo en el que nos tocó vivir. Un mundo en el que casi todos simplemente miran a la gente, pero no son capaces de ver a las personas. Y es demasiado difícil encontrar a alguien que vea la diferencia entre esas dos cosas. Yo me considero alguien muy afortunado a pesar de todo. Perdí innumerables veces, no te digo cuántas me equivoqué, ni cuantísimas me arrepentí. Pero, ¿quién no?. Lo que a mi me hace de verdad afortunada, es que sé que tengo siempre conmigo a personas como él. Y tengo más que claro quienes son esas personas. De esas que hacen cosas por ti una vez, otra vez, otra más, y otra, y otra... y siempre siguen ahí. De esas que el tiempo y la distancia sabes que no llegarán nunca a borrar del todo. Y es que al final, todos estamos hechos de los granitos de arena que va poniendo en nosotros cada una de esas personas especiales durante toda nuestra vida. Y por eso tengo claro que si hoy soy lo que soy es gracias a personas como él. Gracias a todo lo que él me enseñó, todos los minutos que invirtió en mi, en escucharme y en entenderme de verdad… y tengo la suerte de poder decir con toda seguridad que sabe hacerlo como nadie. Tengo claro, que lo que de verdad importa en toda relación es conocer a la otra persona, saber lo que piensa, saber… que tu sabes que te quiere y él sabe que lo quieres y que vas a estar para todo, para la más mínima tontería o para el gran problema de tu vida. Y como esta parte nosotras nos la tenemos más que sabida, sé que pasen los años que pasen y aunque la vida nos lleve por caminos distintos me acordaré de él. De él y de “todo eso” que nos une y nos unirá siempre. De “todo eso” que compartimos. Porque hay cosas, que no se borran nunca… y dime, ¿qué hay más importante que eso?







Me gustaría decirte todo lo que significas para mi, y aunque me encantan las palabras y las considero muuuy valiosas, creo que no se ha inventado ninguna que pueda recoger todo esto :)
Gracias por considerar "diferente" los que otros consideran "insoportable


Siempre que se pueda :)

domingo, 9 de mayo de 2010

Mario Beneditti; La Tregua

 Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin cenizas. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo: "Te Quiero".
Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.
"Hasta ahora no te lo había dicho", murmuró, "no porque no te quisiera, sino porque ignoraba por qué te quería. Ahora lo sé." Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas.
El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. "Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera".
Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin cenizas. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo: "Te Quiero".
Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.
"Hasta ahora no te lo había dicho", murmuró, "no porque no te quisiera, sino porque ignoraba por qué te quería. Ahora lo sé." Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas.
El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. "Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera".
Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.