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lunes, 1 de noviembre de 2010

Without tittle.

Es todo cierto. Todo aquello que pensé, aquello que hablamos.
Y siempre será así, claro que nunca vas a darte cuenta si no quieres verlo. Y aunque te la des tampoco servirá de mucho.
Quiero decir que, existen esas pequeñas cosas que por suerte o desgracia, aún no lo sé, escapan a nuestro control y es inútil luchar contra ellas.
Puedes saber que el pelo rosa es horriblemente feo pero te gusta. Y sabes que no te queda bien, o que quizá sería mejor de otro color o forma, pero te gusta y lo quieres. Necesitas (entrecomillado) llevar el pelo de color rosa y podrán decirte mil veces algo que ya sabes y la gente se preguntará que diantres tienes en esa pequeña cabecita, que qué pasa, que si no lo ves. Y cuando tú respondas que si que lo sabes, claro que lo sabes y que en el fondo siempre lo has sabido, y que a pesar de ello, hay algo que te incita a tener el pelo color rosa, a dejarlo para siempre en tu cabeza. Porque es como una vocecita que no cierra el puto pico y que aunque te pongas el pelo marron o rubio la vocecita siempre llevará el pelo de color rosa.
Y por eso las personas no entienden que puede ser que sepas que algo no está del todo bien o no es lo que debería ser o quizá incluso te perjudique, pero, es lo que tiene que ser (es un poco contradictorio)
Vamos a ver, que es así porque algo nace y hace que sea así. Y no puedes evitarlo. Hasta que la vocecita se vuelve de otro color y entonces sabes que ya no puedes ni debes ni quieres llevar el pelo de color rosa y entonces la gente observa el cambio y piensa ''Por fin asienta la cabeza, ahora parece que empieza a madurar''. Y lo que no saben, lo que no entienden, es que no se trata de inmadurez, y quizá los inmaduros son ellos por luchar incansablemente contra sus vocecitas de pelo rosa, y se quejan hasta dejarse el silencio desgastado de lo que no pudo ser, se lamentan en sus pesadillas de no saber poder. Se rompen todos juntos y se guían por unas jodidas normas que nadie sabe ni quién ni cuando se impusieron (''Impusieron'')
Jugando así a ser una oveja mas del rebaño. Un títere mas de el teatrillo sin problemas.
Evitando de una forma descontrolada. Como si por ello alcanzasen una felicidad ansiada. Una felicidad comparable al Prozac mas bien.

¿Quién es más feliz y quién lo es menos? ¿Quién vive más y con más cabeza?

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