Siempre he pensado que el eyeliner negro da un aire de misterio y de distancia. Los labios rojos de imposibilidad y mito. Los pantalones rotos de vulgaridad falsa, las sudaderas anchas de calor y las Converse de estereotipo. Las pulseras de tachuelas en las muñecas de dureza y las uñas negras de elegancia contenida.
No sé si todo lo que llevo pensando toda mi vida es falso. Si a la gente no se le pasa por la cabeza lo mismo que a mí al verme, cuando yo me observo en el espejo. Quizá la gente nunca se pare a pensar en las cosas que tienen delante. Así es como intento convencerme a mí misma de que el problema de la humanidad es que no observa, no memoriza, no distingue, no siente las emociones que los demás intentan expresar por encima de su piel.
Los cascos negros enredados entre mis bucles rizados siempre fueron mi marca de identidad, entre otras.
De camino a clase, siempre sonaban canciones que se asemejaban con mi estado de ánimo. Le pedía a mi reproductor que hiciera algo por mí, y ahí estaba, la canción indicada, con los acordes indicados y la letra indicada. Cerrar los ojos, mientras suenan las notas idóneas y dejarte llevar a mundos paralelos. La gente siempre me llamaba loca cuando dejo de lado las pandillas y las falsas amistades para ponerme mis cascos negros o leer un libro. Me gustan las voces rasgadas, las que expresan las circunstancias del dueño y las historias tristes.
Nunca me interesaron las modas, las amistades, el amor o los típicos problemas de alguien de mi edad. Disfrutaba en mi mundo, con mis cómics, mi música, mis series, mi indiferencia y mi despreocupación.
A veces salía sola por mi ciudad. Me ponía unas botas y una falda y pasaba toda la noche por ahí. De cerveza en cerveza si encontraba con quien compartir. Nunca disfruté de la compañía de las drogas. Algunas personas me preguntaban si estaba bien cuando veían que el rimmel se mezclaba con mis lágrimas. Yo simplemente sonreía y asentía. ¿Por qué iba a estar mal?
Un día, sin más miramientos, mi vida decidió que iba a cambiar. No miro por mí, solo por él y puso todo patas arriba. En mi iPod sonaban canciones rápidas cuando me apetecía algo lento, mi labial rojo se acabó, y mis libros sólo parecían hablar de amor...
Entradas populares
-
Querido Chuck: Esta mañana he pasado frente a aquella cafetería, ''Tiffanys'', si, esa en la cual había un cartel un tanto...
-
Un drama vital siempre puede expresarse mediante una metáfora referida al peso.Decimos que sobre la persona cae el peso de los acontecimi...
-
¿Sabéis? Siempre he sentido curiosidad. Me he preguntado millones de veces como será eso de ser la primera de la clase, me he preguntado que...
-
--> Soy impulsiva, muy borde cuando quiero y cuando no muy risueña, y sobretodo muy sincera. Soy demasiado transparente en alguno...
-
Es increible como de un dia a otro pueden llegar a cambiar tanto las cosas, es increible como consigues esquivarme, es increible como te esc...
-
Las afinidades no son porque si. Existen al menos uno o dos motivos por los cuales congeniamos con determinadas personas. Lo más curioso es...
-
Me molestan las personas superficiales. También me incomodan mucho aquellas personas que no saben decir lo que piensan cuando es momento d...
-
Odio cuando la lluvia me cala hasta el alma, cuando dejo que inunde cada parte de mí hasta formar una horrible tormenta dentro que se lo v...
-
Es difícil de explicar pero creo que voy a intentarlo. Tú me completas. Pero no voy a parar en eso, no me completas solamente tú, pero eres ...
-
Y es que estoy tan confundida. Tengo un lío mental en el cabeza que no me lo creo ni yo. ¿Y dónde está la solución? ¿La hay? Ni si quier...
Vistas de página en total
viernes, 28 de marzo de 2014
back
Siento no haberme presentado por aquí. Tenía demasiadas cosas que no-hacer. Es cierto. Cuando no tienes absolutamente ninguna obligación haces incluso menos. No he escrito nada, he hecho pocas fotos. He visto muchas series, he leído... Bueno, ya se sabe, cosas que forman parte de lo que soy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)