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viernes, 28 de marzo de 2014

Siempre he pensado que el eyeliner negro da un aire de misterio y de distancia. Los labios rojos de imposibilidad y mito. Los pantalones rotos de vulgaridad falsa, las sudaderas anchas de calor y las Converse de estereotipo. Las pulseras de tachuelas en las muñecas de dureza y las uñas negras de elegancia contenida.
No sé si todo lo que llevo pensando toda mi vida es falso. Si a la gente no se le pasa por la cabeza lo mismo que a mí al verme, cuando yo me observo en el espejo. Quizá la gente nunca se pare a pensar en las cosas que tienen delante. Así es como intento convencerme a mí misma de que el problema de la humanidad es que no observa, no memoriza, no distingue, no siente las emociones que los demás intentan expresar por encima de su piel.
Los cascos negros enredados entre mis bucles rizados siempre fueron mi marca de identidad, entre otras. 
De camino a clase, siempre sonaban canciones que se asemejaban con mi estado de ánimo. Le pedía a mi reproductor que hiciera algo por mí, y ahí estaba, la canción indicada, con los acordes indicados y la letra indicada. Cerrar los ojos, mientras suenan las notas idóneas y dejarte llevar a mundos paralelos. La gente siempre me llamaba loca cuando dejo de lado las pandillas y las falsas amistades para ponerme mis cascos negros o leer un libro. Me gustan las voces rasgadas, las que expresan las circunstancias del dueño y las historias tristes.
Nunca me interesaron las modas, las amistades, el amor o los típicos problemas de alguien de mi edad. Disfrutaba en mi mundo, con mis cómics, mi música, mis series, mi indiferencia y mi despreocupación.
A veces salía sola por mi ciudad. Me ponía unas botas y una falda y pasaba toda la noche por ahí. De cerveza en cerveza si encontraba con quien compartir. Nunca disfruté de la compañía de las drogas. Algunas personas me preguntaban si estaba bien cuando veían que el rimmel se mezclaba con mis lágrimas. Yo simplemente sonreía y asentía. ¿Por qué iba a estar mal?
Un día, sin más miramientos, mi vida decidió que iba a cambiar. No miro por mí, solo por él y puso todo patas arriba. En mi iPod sonaban canciones rápidas cuando me apetecía algo lento, mi labial rojo se acabó, y mis libros sólo parecían hablar de amor...

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martes, 30 de abril de 2013

La vida es como una serie de televisión solo que con 80 o 90 temporadas. La gente va y viene según las temporadas. Hay veces que quizás el creador considera que la serie se está volviendo monótona o aburrida y le da un giro de 180º. Quizás hace que el protagonista tenga que cambiar de ciudad y conozca a gente nueva. Por eso es que en la vida no puede ir siempre todo bien, porque sino...pierde audiencia. El protagonista tiene que reír, pero también llorar. Y la gente irá y vendrá como meros personajes de ciencia ficción.

lunes, 22 de octubre de 2012

Y es que estoy tan confundida. Tengo un lío mental en el cabeza que no me lo creo ni yo. ¿Y dónde está la solución? ¿La hay? Ni si quiera lo sé. Y tú tampoco lo sabes. Pero lo que si sé es que un simple abrazo tuyo me vendría fenomenal..
Con el corazón sucio, un poco pisoteado, de alma sensible,de coraza fuerte. Mirada escondida... soy la tristeza que se esconde detrás de mi sonrisa. La personificación de lo absurdo. Irreverente y cabezota. Con amor nato a las palabras,a los libros y a los cuentos de hadas. Soy de risa fácil y contagiosa. Mi peor enemigo,mi peor crítica y la peor de mis pesadillas. Melodramática e insegura. Utópica y diferente a los demás. Soy una caja de sorpresas. Hipersensible y maniática. Victimista. Soy algunas veces sin ser yo. Imposible y afable. Vergonzosa pero no tímida. Borde y dispuesta. Soy una contraposición de adjetivos,según el día,según la persona y según la estabilidad de mi sonrisa. Soy útil, fiel, inútil, inteligente, puta, alegre, obsesiva, gilipollas, virgen, bipolar, infiel, atrevida, diferente, cobarde, coqueta, sincera, falsa, hipócrita, hermana,hija,prima, amiga, enemiga, compañera, confidente, traidora, leal y poco original.. entre otras muchas cosas.
Más tarde o más temprano estaremos contemplando este mismo cielo estrellado. Quizás seamos un poco más sabios, cada arruga será un recuerdo atesorado, y entonces no tendré pudor de afirmar, después de toda una vida que 1+1 no siempre son dos. Tú y yo siempre seremos uno. Lo blanco a veces es negro. Lo más fácil no siempre es lo más bonito. Lo más bonito no es siempre lo más acertado. Que si hablar se puede con la mirada, también se puede besar con las palabras...

martes, 19 de junio de 2012

¿Y si nunca vuelvo a sonreír?

Odio cuando la lluvia me cala hasta el alma, cuando dejo que inunde cada parte de mí hasta formar una horrible tormenta dentro que se lo va llevando todo. Da igual cuantos días haya dedicado a ordenar el caos, a colocar cada cosa en su sitio, porque llega y lo derrumba, y me deja en medio de nada, con ganas de esconderme bajo unas sábanas para no salir más, o al menos hasta que me haga un poco más fuerte otra vez. Creía que era capaz de sentir millones de cosas, que el corazón me temblaba cada vez que cerraba muy fuerte los ojos y me cogía a alguien. . Hoy me doy cuenta que tiembla porque tiene frío, porque no sabe muy bien donde encajar desde que se ha roto, porque sólo son trozos sueltos de sentimientos que le arrancaron a la fuerza, justo en el momento en que no podía estar más lleno. Desde entonces sólo me equivoco, confundo las miradas y mis pisadas se entremezclan con las demás con una sensación de vacío que nadie es capaz de ver. Hoy en día todos están demasiado preocupados por encajar a la perfección en las rutinas. Maquillaje, tacones, alcohol hasta que pierdes la cabeza, música muy alta para no escuchar al mundo. . Y vuelta a empezar. Como si fuésemos manejados por la misma persona. Ya nadie se detiene a pensar si en realidad es eso lo que quiere. Si somos felices así. . Yo sí me lo pregunto. Y mientras más pasos doy más me doy cuenta que hay tantas personas y tantas cosas que puedo ir dejando en el camino sin inmutarme que hasta me asusto (y tantas que podrían dejarme a mi). Al final va a ser verdad que uno sólo consigue estar a gusto consigo mismo, en medio del silencio más oscuro, cuando se apagan todas las luces y la cabeza empieza a funcionar con más sentido. Quizá no sea casualidad que en ésta época siempre sienta lo mismo. Que me haga falta el calor que viene desde lejos, envuelto en paquetes de regalo que guardo para no olvidarlos nunca. Que me cansé de que la gente sea tan superficial, que lo único que importe sea tener con quien salir un sábado de noche, con quien bailar hasta que se haga de día, con quien presumir de todo lo supuestamente perfecta que es tu vida, mientras por dentro te das cuenta que quizá el otro sea el que más tenga, aunque a simple vista no se ve. Que a fin de cuentas a muy poca gente le importa si vas o dejas de venir. Si caes o si te vuelves a levantar. Si sientes o si se te congelan las ganas. Que sólo tú puedes decidir cuándo volver a levantarte, cuando volver a pintar una sonrisa que no sea de mentira, una que se te escape cuando parezca que ya todo estaba perdido. Aprender a decir las cosas, sin miedo a todo lo que puedas perder, porque sabes que igualmente lo acabarías perdiendo. Que te de igual lo que piensen, porque nadie tiene la perfección en sus manos, porque quien te juzga es a fin de cuentas el que lo hace peor. Que esta vida es para los soñadores. Para los que se levantan cada día pensando que hoy podría cambiar todo, para los que siguen necesitando que alguien los abrace por las noches porque en el fondo siguen teniendo el mismo miedo a los monstruos enormes que viven bajo la cama. Y que el resto. . el resto sólo se irá apagando con el tiempo.